La miel líquida suele ser apreciada por muchas personas, pero hay que saber que cuanto más natural es una miel más rápidamente cristaliza, de ahí que es mucho más recomendable una miel artesanal donde las mieles son completamente naturales. La miel que suele venderse en supermercados es una miel que se distingue por ser una miel muy líquida, práctica para ser servida, pero que ha perdido la gran mayoría de sus propiedades porque se trata de una miel industrial que ha sido sometida a un proceso de recalentamiento a más de 80 grados para volverla más líquida y ser envasada con facilidad, de tal forma que se ahorran costes. Cualquier miel que se somete a un calentamiento de más de 70 grados empieza a quemarse y pierde gran parte de sus propiedades curativas y nutritivas.
Otro aspecto importante que suele afectar a la miel es el momento del desabejado, que es el proceso de sacar las abejas de las colmenas para poder extraer la miel. En el proceso artesanal se usa el sistema del cepillado con un pincel de cerda suave, siendo una forma poco agresiva contra las abejas y la miel, por el contrario el abuso del ácido fénico y otras sustancias químicas, como el benzaldehído, en el proceso industrial para trabajar a mayor velocidad tiene unos efectos contraproducentes por dejar residuos en la miel que se han demostrado tóxicos, sobre todo en el ácido fénico o fenol que ha sido prohibido en varios países. El benzaldehído puede producir irritaciones en la piel.
La miel artesanal se cuela a mano y se separa según su color y sabor, que son indicadores de su procedencia, en cuanto a la miel industrial se bombea y filtra de forma mecánica a grandes recipientes mezclándose mieles de distinta procedencia, con lo cual las mieles monoflorales son muy difíciles de encontrar en el mundo industrial.
Sabemos que cada tipo de miel tiene sus virtudes, por ejemplo la miel de castaño, rica en hierro, va bien para la circulación sanguínea, la miel de eucalipto es balsámica, beneficiosa para los pulmones, o la miel de naranjo tiene efectos relajantes y es muy buena para tener un sueño plácido, así con muchos otros tipos de miel tienen sus beneficios particulares. Recientes estudios han demostrado que el consumo de miel incrementa los niveles de antioxidantes en la sangre, evitando problemas de hipertensión y disminuyendo la posibilidad de fallos cardiacos. Según Nicki Engeseth, investigadora de química alimentaria de la Universidad de Illinois, “la gente tendría que incorporar la miel en su dieta en sustitución a otros edulcorantes, como el azúcar”. Actualmente la investigadora y su equipo estudian los niveles de antioxidantes de la hidromiel, una bebida fabricada a partir de miel fermentada a la que se atribuye el privilegio de ser la primera bebida fermentada de la historia, los primeros resultados indican que en cuanto a antioxidantes nada tiene que envidiar al vino.
El mes pasado apareció un artículo en la revista Investigación y Ciencia sobre la hidromiel, donde D’Melis colaboró aportando datos e imágenes. En este enlace obtendréis un extracto del artículo y una imagen del hidromiel D’Melis.


